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Ciruelo y mariposa

Eros Ramazzotti - Fábula

Herman Hesse, letra y otras reflexiones al respecto

Escrito por quinqui el 19/06/2013 22:09 hrs.
Guardado en Música
Etiquetas: Emociones, Letras, Reflexiones
Hace años atrás, digamos unos veinte (wow), el cantante italiano Eros Ramazzotti sacó un álbum que lo hizo famoso a nivel mundial (al menos así fue en Chile). El álbum titulado "Todo Historias" contenía una serie de temas, cuál mejor que el otro, tanto a nivel musical como de contenido, que todos en nuestros quince cantábamos con fervor: quién no habrá vibrado con el inicio de "Otra com tú", o habrá rockeado con "Cosas de la vida".

A nivel personal, no obstante, mi canción favorita era otra: una canción algo extraña, con un ritmo lento, que aunque pareciera balada (que no me gustan), por la historia, la interpretación y la música, ganaron para siempre mi corazón (si es que tengo uno y no es un emulador).

Cuando niña gustaba de oírla y cantarla, me emocionaba muchísimo la letra. Y a veinte años de eso, la situación no ha cambiado, por no decir que ha empeorado... en verdad tengo una especie de desorden psicológico con esta canción, ya que no puedo evitar quebrarme en llanto cada vez que la escucho. Creo que a mi modo, es la canción más romántica que he escuchado en mi vida.

Y hoy, Ariel me envió a un link donde pude leer algo muy relacionado con ella: el cuento en el que Ramazzotti se inspiró para escribir la letra. Se trata de una hermosa fábula, escrita por Hermann Hesse, llamada "La Metamorfosis de Píctor". Pueden leerla acá: El libro de Manuel.

Como decía, la razón por la que sostengo que es la canción más romántica que he escuchado, es porque, a mi entender, no habla de la clásica historia de dos enamorados que se encuentran, desencuentran y reencuentran, sino que es la historia de dos seres completamente distintos, independientes, que han vivido toda su vida de acuerdo a sus propios anhelos y creencias, que han logrado sentirse plenos de esa manera, individualista e ingenua, hasta el momento en que se encuentran, se conocen, y se dan cuenta del enorme y distinto mundo que implica el otro con su sola existencia, y que les hace darse cuenta de su ignorancia, y de cómo la felicidad yace ahora en la conjunción de, precisamente, sus soledades.

De hecho, una de las cosas que más me emociona es el hecho de dos seres tan distintos, tanto en forma como en condición, que están en dos puntos tan distintos de sus vidas, y ambos sufren pensando en la distancia enorme que los separa, pero que su anhelo por estar juntos, ahora que se conocieron, los haría sobrepasar esas barreras y distancias, como en el cuento: la vida que conocían ya no les llena y metamorfosean para poder estar con el otro. En especial me emociona el verso "y alargó sus ramas hacia ella", pues da cuenta de la diferencia explícita entre ambos, él ya no es humano, pero quiere volver a serlo debido a la felicidad que ve pasar con forma de mujer. También reconozco que me emociona porque siento identificación con el hombre-árbol, ya que gran parte de mi felicidad radica en mi individualismo, y puedo entender ese sentimiento, y también el qué se siente descubrir en otro la apertura de un nuevo mundo.

Si bien el cuento apela a la teoría de las dos mitades que forman el todo (es casi como un mandato en dicha historia), yo no lo veo así (ya que no comparto la idea del alma gemela y esas cosas), sino por el lado del descubrimiento del otro, del que no es yo, y que tiene tanto por ofrecer al mundo como yo, y que es tan valioso como yo, y que juntos podremos compartir todo eso, en la más inmensa felicidad, la realización personal que trasciende gracias a que, como dijera Beverly Clark (Susan Sarandon) en Shall We Dance? versión gringa, la razón para compartir la vida con otra persona es para ser testigo el uno de la existencia del otro, y viceversa.



Eros Ramazzotti - Fábula

Y te cuentan cómo él se transformó
en árbol porque así lo deseó,
y se quedó plantado allí mirando
la tierra en que nacían flores nuevas.

Fue refugio de conejo y colibrí,
y el viento le enseñó a qué saben, sí,
la miel y la resina silvestres.
Y la lluvia lo bañó.

Y mi felicidad, decía para sus adentros,
eso, eso, sé que ahora la encontré,
eso, porque tengo todo el tiempo ya para mí.
Ya no necesito más de nadie.
Toda la belleza de la vida es para mí.

Y un día pasaron por allí
los ojos de una niña
que le habían robado al cielo
el brillo de dos estrellas.

Y se estremecieron sus raíces

Cuánto desconcierto de improviso dentro de él,
eso solamente siente el hombre sin la mujer.
Y alargó sus ramas hacia ella.

Sintió que la felicidad trasunta la mitad del infinito.

Luego era el tiempo, sol y luna, nube y música,
era el tiempo, risa y llanto,
y entre tanto,
era un hombre que a la vida despertó.

Era como el tiempo que llenaba sus enormes soledades.
Esa parte verdadera que una fábula encantada
esconde en sí para ser auténtica.




Sólo decir, gracias, Hermann por inspirar a Eros, y Eros, por componer esta sublime creación.

Hasta pronto y gracias por leer!

La foto es de mi ciruelo, justo cuando mariposa se posaba sobre sus florcitas. Es una foto de hace unos 2 años ya, eso sí... No muestra el árbol explícitamente, pero tal vez el parangón se pudiera dar entre el ciruelo y la mariposa.
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