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Lógica VS Intuición

Lógica VS Intuición

Sobre aquellas vocecitas que nos hablan y jalan a la hora de tomar decisiones

Escrito por quinqui el 12/04/2015 03:02 hrs.
Guardado en Pensamientos
Etiquetas: Reflexiones
Cuando éramos pequeños, era típico oír o ver la alusión a los ángeles buenos y malos que nos aconsejaban qué hacer. “Mi ángel bueno me dice que no me coma todos esos chocolates, porque me enfermaré y me retarán, pero mi ángel malo me dice que me los coma y disfrute del placer ahora, porque aunque me reten, nadie me quitará lo saboreado”.

En lo personal, nunca tuve esos ángeles, jajaja… No había tampoco una Carolina Buena y una Carolina Mala. La verdad, si me hubieran preguntado hace diez años o cuando niña ¿a quién le haces más caso tú: a la buena o a la mala? Habría respondido sin dudar “a la Buena, por supuesto”. Y no por querer quedar bien: en realidad yo siempre hacía caso a la “buena”: si me decían “no vayas por allí porque te puedes caer”, yo no iba, pues me podía caer; si me decían “no comas de eso, porque te vas a enfermar”, yo no comía, porque en verdad creía que me iba a enfermar. Como bien me lo dijera (en broma) uno de mis jefes hace años, era un verdadero robot.

Pero recientemente, he descubierto que mi toma de decisiones no iba acotada a seguir órdenes porque fueran “buenas”, sino porque era la Lógica la que me decía “eso es lo correcto”.

Resulta que hace unos días, recordaba una situación que me ocurriera siendo joven. En dicha ocasión, cometí un error que luego lamentaría. Pensando en eso fue que recordé que, previo a cometer el error, sí fui acosada por esas dos vocecitas internas: pero no era ni alguien bueno ni alguien malo. Se trataba de mi Lógica y de mi Intuición. En dicho momento, mi Lógica me decía “hazlo, tú eres inocente del caso, por lo que no hay nada que temer”, mientras mi Intuición respondía “no lo hagas, sabes que no eres tan inocente y saldrás perdiendo al arriesgarte”. Por regla general, en mi vida siempre he tomado las decisiones basada en la Razón. Si algo tenía Lógica, por más descabellado que pareciera, optaba por dicha opción. Y para no dejar de ser fiel a mi procedimiento acostumbrado, en dicha ocasión deseché el consejo de mi Intuición, y me aferré a mi Razón. Entonces salí perjudicada, y no es hasta ahora, a casi veinte años del suceso, que entiendo cuán importante es la opinión de la Intuición en nuestra toma de decisiones.

Debo decir, claro, que el haber siempre preferido el camino Lógico me acarreó muchas cosas buenas, y sólo en ocasiones, algunas malas. Cosas buenas fueron el ser consecuente, el ser consciente, el ser enfocada y eficiente. Cosas malas fueron el ser desadaptada social, el tener valores impracticables por otros, el tener poco en común con el resto.

Si bien estas cosas malas pueden haberme hecho sufrir en su momento, mi Lógica siempre llegaba a consolarme, diciéndome “todo tiene su precio, cuando te decides por algo, siempre pierdes lo que no elegiste, y hay que asumirlo”, y así volvía a sonreír, orgullosa de mis decisiones.

Hoy escribo esto no porque reniegue de mi siempre robótica compañera Lógica, sino porque he comprendido la importancia de mi otra compañera, para nada robótica, llamada Intuición.

Mientras Lógica se encarga de definir, ordenar, encasillar y clasificar las cosas, la Intuición traspasa las capas externas y logra ver su esencia. De este modo, ambas nos ayudan de distinta forma a entender el mundo que nos rodea. Son perspectivas diferentes, pero totalmente compatibles. Esto claro, yo no lo sabía cuando joven, y pensaba que la Lógica era la verdad absoluta y superior a la que todos debiéramos aspirar en un mundo de perfección ideal. Desestimaba la potencia y profundidad de la Intuición. Aun ahora, mientras escribo, al tratar de “definir” la Intuición, comienza a hervir mi cabeza, jajajaja XD… Tan acostumbrada a usar sólo mi lado racional estoy, que cuando intento tratar de comprender algo que se “sale de la lógica”, me siento perdida. Esto, en todo caso, no significa que me sienta amedrentada. Por el contrario, es un tema interesantísimo de conocer y de vivir.

Lo cierto es que siempre he sentido con fuerza la presencia de la Intuición. Lo que normalmente llamamos “corazonadas”. A ellas les he hecho caso durante toda mi vida, aunque con mayor frecuencia a medida que me hago más vieja, y espero, más sabia :P

Hoy he tomado una decisión, y esto me hace sentir que se abre un camino totalmente nuevo en mi vida: ya no tomaré decisiones basadas en la Lógica, tampoco me dejaré llevar por mis corazonadas o mi Intuición. He optado por un tercer camino de comportamiento: tomar en cuenta con igual importancia la opinión de mi Lógica como la de mi Intuición. No se pueden tomar decisiones basadas sólo en una, porque en la vida las situaciones que se nos presentan pueden variar tanto, que no podemos pretender aplicar una misma fórmula exitosa para todo. Cada decisión tiene una serie de aristas y opciones, todas con costos y ganancias distintas, que es necesario conocer y evaluar todos los puntos en cada ocasión.

En ese sentido, la resolución que tomé se resume en que, en vez de ver a la Lógica y a la Intuición como unas entidades vivas y concientes que vienen a tironearme para que decida una u otra cosa, las veré como poderosas Herramientas, con las que se me ha provisto de manera natural para poder apoyarme a la hora de tomar decisiones. Con la Intuición veré aquello que a simple vista me pasó desapercibido, mientras que con la Lógica, analizaré dicha información, y luego en una retroalimentación constante entre ambas fuentes de información, tomaré la decisión requerida. Ninguna tendrá preponderancia sobre la otra, escucharé lo que ambas tengan que decir, como en un juicio, y de esta forma, no sólo dejaré de estar sesgada en mi visión del mundo, sino que encima aprenderé a ser más justa... Uuuuh, qué lindo sonó eso xD Ojalá y termine bien! ^^U

(Esto, cabe mencionar, no tiene ninguna repercusión en el resultado de la decisión: como en toda encrucijada, cuando elegimos tomar un camino, si bien ganamos el conocimiento de dicho sendero, debemos asumir la pérdida o ignorancia del que no tomamos. Vale decir, vivir la satisfacción de lo escogido, y el dolor de lo desechado, eso es inamovible, y no habrán ni cien Lógicas ni mil Intuiciones que mitiguen dichos sentires. Pero como dije, eso es ya otro tema...)

Crédito Foto: Goy Paz
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