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De animales y humanos

Acerca de la relación entre los humanos y los animales (domésticos)

Escrito por quinqui el 11/04/2013 12:21 hrs. Modificado el 11/04/2013 13:15 hrs.
Guardado en Sociedad
Etiquetas: Análisis, Reflexiones
Hace unos días salió publicada en el sitio del diario El Día (diario local de mi ciudad) una encuesta acerca de la problemática de los perros abandonados. En la votación habían 3 alternativas: Legislación, Sacrificio o Esterilización. En el mismo sitio di mi opinión, la que no reescribiré acá, pero resumiré en que apoyo la Legislación como medida para futuro, pero no tengo claro la medida para el problema pasado y actual.

Hoy me he encontrado con una noticia antigua que habla sobre el mismo tema: Propuesta que permitiría erradicar a los perros vagos genera controversia. Si visitan el sitio, podrán ver la cantidad inmensa de comentarios al respecto. Aunque no tengo mucho tiempo ahora para leerlos todos, alcancé a leer los más antiguos, con lo que pude hacerme a la idea de la tónica del resto: como imaginaba, estarían las posturas detractoras y las de otros tipos, que al final es de lo que quiero comentar hoy acá, en mi sitio.

He pensado que cuando se trata de referirse al tema, lo mejor es iniciar por entender que no todos (los humanos) sienten lo mismo respecto a la tenencia de los animales. Recurriendo a mi adorado análisis, terminé con definir las siguientes categorías humanas respecto al tema:

Fans de los animales
Son aquellos que aman a los animales al punto de tomar su cuidado y devoción como objetivo de vida. Aquí están las personas que salen a la calle a buscar perros y gatos abandonados, para llevárselos a sus casas, donde los cuidan y se preocupan de encontrarles un buen hogar, si es que el suyo no da abasto. (No incluyo a personas adheridas a sociedades protectoras y similares, ya que no conozco los motivos reales por los cuales las personas se hacen miembros de estas sociedades: puede ser por verdadero amor a los animales, o porque el chico o chica que le gusta está dentro de dicho grupo, etc.)

Amantes de los animales
Son aquellos que consideran a los animales tan importantes como a ellos mismos, aunque entienden que viven en una sociedad "humana", no "global", por lo que se preocupan de sus propios animales, como uno más de la familia (y allí hay que sub-categorizar, en cómo es el trato dentro de la propia familia, porque si es una familia sobreprotectora con los hijos, también lo será con sus animales; si es una familia relajada con sus hijos, también lo será con sus animales; etc.).

Controladores de animales
Son aquellos que, si bien gustan de los animales, sólo los aceptan mientras éstos cumplan con los requisitos para vivir como humano. Esto es, quieren a los animales como mascotas, no necesariamente como parte de la familia, sino casi como un juguete animado, que si no responde a sus requerimientos (de cariño, obediencia, disciplina, limpieza, etc.), mejor es no tenerlo. Claramente acá está la gran mayoría de las personas que botan animales a la calle cuando ya no les satisface su tenencia, sea porque crecen o porque nacen sin ser deseados.

Disidentes de animales
Son aquellos que no gustan de los animales, aunque no los odian, sólo que los respetan en su hábitat, pero no tienen ninguna intención de vivir ni convivir con ellos. Cada uno en su sitio es su lema.

Cazadores y criadores de animales
Son aquellos que ven a los animales en cuanto a su utilidad con el medio y con su propio beneficio. Se relacionan con animales, pero no crean lazos afectivos con ellos. Esto es necesario, pues deben asumir la tarea de dar muerte o sacrificio a un animal sin sentir remordimiento ni pena. En este grupo pueden haber asiduos a la caza, quienes gustan del arte de matar, o dueños de casa que crian animales para alimentarse, y que respetan la vida y el ciclo natural de las cosas.

Detractores de animales
No sé si existan este tipo de personas, pero quise poner el nombre, por si acaso.


Ahora bien, al respecto de esta clasificación que he hecho, debe quedar claro que una persona no necesariamente entra en un solo grupo por vez: durante su vida y en sus cambios de mentalidad, puede pasar por uno o varios de los grupos descritos. Otro punto importante a quedar claro es que, al realizar esta clasificación, no he tenido en ningún momento la intención de definir bondad o maldad respecto a una u otra postura: en un mundo sistémico, todo tiene su lugar, y el bien o mal surgen sólo de las apreciaciones personales de cada uno al enfrentarse con una postura contraria o adherente a la propia.

En un análisis personal, yo me considero partícipe de la segunda categorización (amante de los animales). Y esto es lo que me hace no tener claro la solución a los problemas actuales de los perros y gatos vagos: como decía la noticia del diario, los defensores de animales argumentan que la cacería de los animales abandonados no es solución en ningún caso, ya que no resuelve el tema general, que es la tenencia responsable. Luego, en los comentarios, alguien se "atreve" a decirle a los defensores que por qué no se hacen cargo ellos de estos animales, a lo que un interpelado respondió un testamento diciendo que ya lo hacen, pero que no dan abasto, e insta al otro a unirse a su labor. Y así, seguramente deben de ser los demás comentarios que no leí todavía.

El caso es que, como ya lo decía yo en el mismo sitio del diario, primero, hay que entender el problema como algo compuesto de dos aristas: el futuro y el presente. La legislación tal vez no debe aludir a la muerte en el futuro, pero entonces, ¿qué se hace en el presente? La tarea que hacen los defensores por ayudar a los animales es loable, pero no pueden esperar que el resto se les una, no porque sean malas personas, sino porque simplemente son distintos, con distintos intereses y preocupaciones. Por eso es que hice la categorización, porque el que a una persona no le gusten o no le interesen los animales, no la hace una mala persona, y, sólo por el hecho de ser humano, merece tanto respeto como los que sí aman a los animales.

Sigo sosteniendo que la mejor solución es la Legislación, pero referida a la tenencia responsable. Es decir, castigos severos a quienes no cumplan dichas normativas, como por ejemplo, que si se va a tener un animal, debe procurarle alimento, refugio y control natal de manera estricta. Si no es así, mejor no tenga animal. Si quiere tener animal porque le gustan los cachorritos, pero luego, cuando crezca, no lo querrá, deberá entregarlo a una casa de acogida o sacrificarle, pero no abandonarle, etc. De hecho, supongo que sería tan simple como leer la legislación escrita al respecto en otros países, donde haya funcionado bien, y replicarla acá. Como ya dije una vez en otro tema, el humano no entiende sino a palos, y sobretodo en un país subdesarrollado como el nuestro. Si no dan castigo al incumplimiento de las leyes, los chilenos siempre se relajarán y harán lo que quieran.

Lamentablemente, llego al final de mi análisis sin una respuesta al problema actual. Aunque... la verdad es que sí hay respuesta: el sacrificio de los animales vagos, pero como amante de los animales, me duele el alma de sólo decirlo, aunque sé que es la respuesta correcta en este momento...

¿Qué opinan ustedes, lectores?
Saludos y gracias por leer.

PD: No tengo foto para este tema, pensaba tomar alguna encontrada con Google, pero las que encontré eran de otros sitios donde hablaban lo mismo y lo consideré incorrecto. A ver si puedo fotografiar algunos perros en mi ciudad, que, como en todo Chile, los hay por miles....
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